
«Al oír el estrépito, los amigos miraron hacia allí y en
Frank L. Baum, «El maravilloso mago de Oz»
seguida se sintieron profundamente asombrados al ver, en el sitio que hasta entonces ocultaba
el biombo, a un viejecillo calvo y de arrugado rostro que parecía tan sorprendido como ellos»
Hace ya unas semanas OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, anunció un nuevo producto que dominó las noticias en la industria de la inteligencia artificial: el navegador web Atlas. ¿Será que estamos ante una nueva batalla de los navegadores como la que parecía haber ganado Google? ¿Qué tan innovadores son estos navegadores con IA? Investiguemos qué se oculta detrás de la cortina.
Paños fríos
A pesar de la atención que se llevó este anuncio de OpenAI, Atlas no es el primer navegador que integra IA y seguramente tampoco será el último. Se suma a una creciente lista que incluye a Comet, de la empresa Perplexity y Dia, de The Browser Company, recientemente adquirida por Atlassian. Además, hace ya un tiempo que clásicos como Chrome o Edge incluyen integraciones con Gemini y Copilot respectivamente. Entonces, ¿cuál sería la diferencia entre un navegador inteligente y un navegador con prestaciones inteligentes? ¿Qué me permiten hacer que ya no pueda hacer abriendo una pestaña con ChatGPT en mi navegador de cabecera?
En resumen, la idea innovadora detrás de estos navegadores de última generación es que ponen a la inteligencia artificial en el centro del diseño. Pero, por novedoso que pueda sonar esto, hay que ponerle algunos paños fríos al hype. Estrictamente como navegadores, es decir, como software que se conecta con servidores, obtiene información y la muestra al usuario, de momento no estamos ante ningún avance disruptivo. Por el contrario, cuando corremos la cortina, nos encontramos con que el mago es tan solo un «viejecillo calvo». Los tres navegadores antes mencionados, Atlas, Comet y Dia, no son más que una extensión de un núcleo de Chromium, el mismo código abierto mantenido por Google en el que se basan Chrome, Edge, Opera, Brave y más. La magia sucede al inyectar inteligencia artificial en una capa intermedia entre el usuario y el navegador, pero el quid del funcionamiento —así como varios aspectos del diseño, como el uso de pestañas— sigue siendo el que hemos utilizado por más de una década.
Ahora bien, el agregado de inteligencia artificial a la ecuación no deja de ser un condimento interesante. En este nuevo paradigma, la interacción del usuario con el navegador pasa a ser mediada por un modelo de inteligencia artificial que, a diferencia de cuando simplemente abrimos ChatGPT en una pestaña, tiene acceso a las páginas que hemos abierto y puede tener acceso también a nuestro historial de navegación para entender cómo lo usamos. Puede, incluso, tomar el control y surfear la web por nosotros.
El caso Atlas
Ya que ha sido el último en sumarse a la fiesta, concentrémonos en Atlas, el navegador de ChatGPT, para entender algunas de las funciones que ofrecen estos navegadores inteligentes, ya que por ahora no hay grandes variaciones entre los disponibles en el mercado.
Acá podés ver la presentación de Atlas si te gustaría analizarla más a fondo, pero, esencialmente, estas son las funciones más destacadas que ofrece:
Side chat
Como es de esperar, ChatGPT está presente en todos los rincones de este navegador y no es necesario abrir una nueva pestaña para hacerle una consulta. Estés en la página que estés, podrás hacer clic en un botón de «preguntarle al chat» para abrir una nueva instancia que tendrá todo el contexto de tus conversaciones anteriores (dentro y fuera del navegador) y también de la página que tengas abierta. Además, podrás usar la barra de URL con inteligencia artificial, lo que te permite ingresar consultas como «muéstrame esa página web en mi historial donde estuve leyendo artículos tan interesantes sobre inteligencia artificial» y ser redirigido, si todo sale bien, a este blog.
Memoria de navegación
Para personalizar aún más la experiencia, podrás darle acceso a ChatGPT a tu historial de navegación. Además de poder realizar consultas como la anterior, esto permitirá que el modelo oriente sus decisiones con base en tu comportamiento en la web. De esta forma, cuanto más lo uses, más se adaptará a tus preferencias y cuando, por ejemplo, le pidas un resumen de noticias, debería usar como fuente los portales de noticias que acostumbrás visitar.
Modo agente
Quizás la funcionalidad estrella de estos navegadores inteligentes sea la de operar como agentes. Es decir, al hacerles una consulta, no solo pueden consultar a un modelo de lenguaje para responder, sino que además pueden realizar múltiples consultas encadenadas e interactuar con el navegador. Por ejemplo, si querés realizar una búsqueda en un sitio, estos navegadores podrán ver qué es lo que hay en la pantalla, analizar si deberían navegar a otra página o interactuar con algún filtro e ir adaptando su respuesta a lo que van encontrando. De esta forma, podrían hacer reservas de hotel, escribir y enviar un mail y mucho más.
¿Y funciona?
Esta es la pregunta del millón. Si vemos la demo oficial de OpenAI, parecería que no quedan asperezas por limar. Sin embargo, como suele suceder, la realidad suele ser muy diferente. Después de todo, no debemos olvidar que estamos ante las primeras implementaciones de estos navegadores potenciados por inteligencia artificial.
La mejor forma de saber si funciona es descargarte el software y probarlo vos mismo. Pero, como de momento solo está disponible para Mac, no es una posibilidad para todos, así que a continuación te comparto algunas de las pruebas que hice yo.
El mejor ramen de Montevideo
Hace días que tengo antojo de comer un buen ramen, así que la primera forma en que decidí probar el funcionamiento de Atlas fue pidiéndole que me buscara el mejor lugar para comer ramen en Montevideo. La respuesta no estuvo nada mal, me recomendó lugares que ya había probado y puedo constatar son muy buenos. El primer puesto se lo ganó Nippon, un lugarcito sobre la calle Magallanes donde Carlos cocina probablemente la mejor comida japonesa de Montevideo. Ahora, por alguna razón, ChatGPT me indicó que este lugar se encontraba en «Carrasco/Centro». A quienes no conocen la ciudad de Montevideo, les cuento que entre estos dos barrios hay unos 15 km de distancia, cerca de una hora de ómnibus en un buen día. Lo peculiar es que me dio la dirección correcta, pero aun así indicó el barrio errado. Esto podría ser confuso para alguien que no conozca el emprendimiento, quizás podría creer que hay otro local en Carrasco y terminar perdido y con mucha hambre.
De compras
El segundo caso de uso que intenté probar, ya con modo agente activado, fue abrir el chat en una tienda online de venta de zapatillas deportivas y solicitarle que me buscara modelos para un pie de 24,5 cm y de dos marcas puntuales. Pude ver cómo el modelo razonaba1 y hacía clic en la página seleccionando y deseleccionando filtros de búsqueda. El resultado fue bastante decepcionante, ya que solo me devolvió tres modelos, cuando había muchos más disponibles.
También intenté ver qué tan bueno es para encontrar ofertas y le pedí que buscara un modelo específico de teléfono móvil y me retornara la tienda que lo ofrecía a menor precio. Nuevamente, la respuesta no fue la mejor ya que, cuando abrí el primer enlace sugerido, encontré un evidente cartel rojo con la palabra «agotado» junto al artículo en cuestión.
Por último, abrí la imagen de un atuendo en Pinterest y le pedí a Atlas que me ayudara a encontrar y comprar las prendas necesarias para replicarlo. Nuevamente, Atlas falló. En primer lugar, supo que estaba en Uruguay, ya que mencionó que había elegido tiendas con envíos al país, pero no priorizó tiendas locales2, por lo que la compra me habría salido carísima. Además, no supo identificar bien los ítems a comprar. Por ejemplo, aunque identificó que el atuendo usaba una «cartera marrón de cuero», me sugirió comprar esta cartera negra (que en nada se parece a la del atuendo original).
Parecería, entonces, que el modo agente no está tan preparado para actuar de forma totalmente autónoma. Los ejemplos descritos anteriormente fueron pruebas rápidas y los resultados pueden aparentar ser inocuos, pero pensemos en qué podría salir mal a gran escala.
Aquí hay dragones
Más allá de los casos de uso cuidados y controlados que presentan estos navegadores en sus presentaciones al público, hay aguas peligrosas. En primera instancia, tener un asistente inteligente a mano mientras navegamos la web, incluso si no es completamente fiable, suena muy bien, pero, al menos en estas etapas iniciales de la tecnología, termina siendo bastante riesgoso.
En primer lugar, están los riesgos inherentes al uso de inteligencia artificial que ya hemos discutido tantas veces. Por ejemplo, los modelos de lenguaje —entrenados con datos humanos y con valores alineados por, claro está, más humanos— vienen con sesgos precargados. Sumemos a esto que suelen actuar como cajas negras y rara vez cumplen con dos criterios esenciales para una inteligencia artificial ética: transparencia y explicabilidad3. Por ende, no sabemos qué podría estar motivando a un modelo como ChatGPT a sugerir una página por sobre otra. Quizás se base en tus preferencias y otros sitios similares que has visitado… O quizás se trate de una sugerencia patrocinada.
Pero, más allá de este y tantos otros riesgos de la inteligencia artificial en sí, los navegadores inteligentes nos exponen a nuevos peligros. Sin ir más lejos, cuando decidimos usar el modo agente, estamos dejando que la IA, de forma autónoma, realice acciones en nuestro nombre. OpenAI parece haber visto este riesgo y quizás por eso no utiliza el modo agente por defecto4, además de permitir que el usuario decida si el agente podrá iniciar sesión en las páginas que crea pertinentes o deberá utilizarlas en modo visitante. De esta forma, parecería lavarse un poco de la responsabilidad de lo que su modelo pueda hacer5. ¿Y qué podría hacer?
En mis pruebas, encontré algunos ejemplos de cómo la IA, sea por falta de contexto o por su propensión a las alucinaciones, puede cometer errores que, según el caso de uso, podrían ser anecdóticos o graves. Pero esta es solo la punta del iceberg. Además de los errores que puede cometer la tecnología en sí, hay que pensar en los errores a los que terceros terceros pueden inducirla.
Puntualmente, el equipo de Brave, un navegador tradicional, hizo una serie de investigaciones sobre algo que se llama prompt injection. En pocas palabras, probaron qué pasaba cuando escondían prompts ya sea en comentarios en sitios web como Reddit o en páginas web con texto blanco sobre fondo blanco, comentarios HTML y más. Lo que encontraron fue que, al menos en los navegadores en que lo probaron, los modelos seguían las instrucciones ocultas y se podía hacer que compartieran datos personales como direcciones de correo electrónico.
Sin dudas, a medida que crezca el uso de este tipo de navegadores escucharemos varias anécdotas de cosas que salieron mal y leeremos noticias sobre más de un ataque por prompt injection o algún otro método que aún no se le ha ocurrido a nadie. A la vez, también es probable que los desarrolladores de estos navegadores inteligentes vayan aprendiendo a mitigar este tipo de riesgos. Mi opinión personal es que esperaré un poco antes de elegir un navegador inteligente como navegador de cabecera; creo que por el momento el riesgo es mayor que los beneficios. Eso sí, seguiré probando y leyendo sobre los nuevos productos que salgan ya que creo que, tarde o temprano, integrar IA en los navegadores web se hará la norma.
Notas al pie
- Hasta donde puede razonar un modelo. ↩︎
- Con la excepción de Zara, pero esto puede haberse debido a que la web internacional de Zara sugiere por default que ingreses a la del país en que te encuentras. ↩︎
- Idealmente, deberíamos poder entender cómo y por qué un modelo toma las decisiones que toma. Sin embargo, a pesar de los modelos razonadores que intentan generar confianza al exponer su supuesta chain of thought, esto rara vez sucede. ↩︎
- Este sí es el caso de otros navegadores inteligentes. ↩︎
- Si ese lavado es efectivo o no, ya es tema para otro artículo. ↩︎
Fuentes consultadas
- OpenAI. (2025). Introducing ChatGPT Atlas. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=Ej6hnsQgV_c
- Stephen Robles. (2025). Atlas vs Comet: AI Browser Showdown. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=g_lBZ-EJGYY
- Midulive. (2025). Así roban tu información en un navegador con IA. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=_GW05_yDT6Y
- Chaikin, A., & Sahib, S. K. (2025, agosto 20). Agentic browser security: Indirect prompt injection in Perplexity Comet. Brave. https://brave.com/blog/comet-prompt-injection/
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