
«La educación no termina nunca, Watson. Es una serie de lecciones, de las cuales las más instructivas son las últimas.»
Arthur Conan Doyle, Su última reverencia
Quienes me conocen sabrán que sufro de una adicción incurable: la adicción a hacer cursos. Online, presenciales, de tecnología, de manualidades: me encanta cursar. Es por eso que, cada algunos años, sufro una fuerte recaída y vuelvo a la vida universitaria.
Este es uno de esos años, pero no es como los anteriores. Este año es distinto porque será el primero en que cursaré con libre acceso a la multitud de herramientas de inteligencia artificial que existen hoy en día y eso me entusiasma.
¿Me entusiasma porque hará que estudiar sea más fácil? No: me entusiasma porque hará que estudiar sea más provechoso.
«Aquí hay dragones»: una advertencia antes de seguir
Quizás para algunos sea obvio, pero siento el deber de decirlo: usar IA para reemplazar la acción de estudiar—es decir, de escuchar las clases, leer, procesar lo aprendido, resumirlo, etc.—podrá parecer una buena idea a corto plazo, pero es una pésima estrategia a futuro.
Leer nosotros mismos, digerir el conocimiento nuevo y pasarlo a nuestras propias palabras, priorizar y distinguir lo relevante de lo accesorio: estas son todas tareas que fortalecen nuestras capacidades cognitivas y ayudan a cimentar conocimientos. Omitirlas y sustituirlas con la última IA de moda puede que, en algunos casos, traiga resultados rápidos, sí, pero a la larga no habremos aprendido de verdad. Peor aún, si nos desacostumbramos a estas acciones y simplemente las delegamos, corremos el riesgo de atrofiarnos, de perder la habilidad de procesar información por cuenta propia.
Ni qué decir que, además, se trataría de una estrategia muy poco ética que también dejaría nuestros estudios sujetos a los sesgos implícitos en las herramientas que usemos. No estaríamos formando una opinión realmente propia si recibiéramos todo ya destilado y digerido con filtros que no son nada transparentes para el usuario. Tampoco quiero dejar de mencionar que las IA son propensas a las alucinaciones (es decir, a producir respuestas erróneas) y, al menos de momento, no razonan verdaderamente cuando responden a nuestras consultas, por lo que podrían generar fallas en nuestro conocimiento.
Por estas y otras razones, creo fervientemente que utilizar una herramienta de inteligencia artificial para reemplazar el proceso de adquisición de conocimientos es hacerse trampa al solitario. Sin embargo, sí creo que pueden usarse para potenciar el aprendizaje. Con eso en mente, estas son algunas de las formas en que pienso usar IA para ayudarme este año, mi stack tecnológico para el regreso a clases.
ChatGPT: la más popular
Ya todos la conocemos: ChatGPT es, probablemente, la herramienta de chat con inteligencia artificial más usada, al punto en que es casi sinónimo de esa tecnología.
Pero muchos quizás no conozcan algunas de las capacidades que esconde detrás de sus suscripciones, por lo que creo vale la pena mencionarlas. Las que siguen son las dos a las que creo les encontraré mayor utilidad.
Proyectos
Hace ya un tiempo, chatGPT habilitó en todas las capas de suscripción pagas la creación de proyectos. Esto, en pocas palabras, permite organizar tus interacciones con el modelo y darle el contexto necesario para afinar sus respuestas.
Más específicamente, cuando una crea un proyecto puede subir documentos que estén relacionados a él para que el modelo los incorpore a su contexto al momento de responder a consultas. De esta forma, podríamos, por ejemplo, subir algunas lecturas requeridas junto a apuntes y resúmenes para que ChatGPT los consulte y así lograr obtener respuestas más ajustadas a nuestro aprendizaje.
Hablando de personalización, los proyectos tienen también instrucciones. Estas serían una especie de metaprompt o metaconsulta que se puede utilizar para dar lineamientos globales a todas las conversaciones del proyecto. Por ejemplo, podemos darle contexto sobre qué estamos estudiando y a qué nivel, indicarle con qué estilo preferimos que nos responda, a qué tipo de fuente queremos que le dé prioridad, y más.
A su vez, no solo se pueden crear múltiples conversaciones dentro del proyecto, sino que se pueden incorporar conversaciones iniciadas fuera de él. Además de ayudar a organizar tu espacio y encontrar fácilmente los chats relevantes, esto significa que estas conversaciones, así como las que hayas creado dentro del proyecto, pasarán a considerar en su contexto tanto a los archivos como a las instrucciones globales del proyecto.
Por último, es importante señalar que los proyectos no pueden compartirse con otros usuarios. Si quisiéramos extender sus capacidades a nuestros compañeros, quizás deberíamos pensar en crear un GPT, pero eso ya queda para otro artículo.
Deep research
Deep research es una funcionalidad que OpenAI habilitó recientemente (con limitaciones en la cantidad de consultas) para usuarios pagos de ChatGPT.
Podría definirse como una extensión del modelo o3, de momento el último modelo razonador de la empresa, que tiene la capacidad de realizar consultas en la web y así investigar de forma autónoma. Lo más interesante de esta funcionalidad es que proporciona las referencias de las fuentes consultadas, por lo que uno puede corroborar la información producida e incluso adentrarse en las fuentes de interés.
Si bien no creo que sea un reemplazo absoluto para la tarea de investigación (ver advertencias anteriores, con particular énfasis en los sesgos implícitos), sí creo que puede servir como complemento o incluso como puntapié inicial cuando una se encuentra atascada.
NotebookLM: mi favorita
Fuiste un estudiante modelo: asististe a clase, tomaste notas, leíste la bibliografía requerida y realizaste resúmenes, pero ahora es tiempo de repasar o investigar y a veces releer apuntes no es suficiente.
Aquí entra mi herramienta favorita de esta lista: NotebookLM, de Google, quien la promociona como un «asistente de investigación», una muy buena forma de describirla. Es que NotebookLM te permite importar fuentes (tanto archivos como enlaces, texto o video, desde tu computadora o desde Google Drive) e inmediatamente producir varios recursos:
- Una guía de estudio que destaca los temas principales, propone preguntas de estudio, ideas para escribir un ensayo, e incluso incluye un glosario de términos utilizados.
- Un documento de resumen bien estructurado, con punteos, introducción y una conclusión.
- Una lista de preguntas frecuentes que pueden ser una gran herramienta de repaso.
- Una cronología, más pensada para obras de ficción, pero que de todas maneras puede ser de utilidad en varias circunstancias.
- Y, por último la joya de la corona: un resumen de audio en la forma de un podcast que es ideal para repasar conceptos de forma más amena mientras realizamos otras tareas que dificultan la lectura como caminar, cocinar, etc. Aunque, lamentablemente, de momento, este audio solo se genera en idioma inglés, sin importar el lenguaje de los documentos importados.
Todas estas herramientas, además de estar disponibles en el plan gratuito, son un gran complemento para decidir cómo encarar un texto, dirimir si una fuente es relevante o no, repasar la bibliografía que hemos leído y más.
StudyGenie: la más didáctica
Termina el curso y llega el momento del examen final, el más determinante del año. Ya procesaste y razonaste lo estudiado, pero eso podría no ser suficiente para retenerlo: hay que entrenar la memoria.
StudyGenie es una plataforma de IA diseñada específicamente para estudiantes. Como varias de las herramientas que mencionamos, te permite importar archivos con recursos de estudio como tus notas, pero lo distintivo es que produce herramientas de repaso. Específicamente, esto es lo que podrás obtener tras subir tus documentos a StudyGenie:
- Flashcards
- Cuestionarios de múltiple opción
- Cuestionarios de preguntas abiertas
Estas tres son herramientas que siempre han sido de gran utilidad, pero hacerlas uno mismo consume mucho tiempo y puede hacer que omitamos conceptos importantes sin darnos cuenta, por lo que el complemento de StudyGenie es más que interesante.
Además, en la misma plataforma se puede utilizar estos recursos, obtener feedback según hayamos respondido correcta o incorrectamente, y hacer un seguimiento de nuestro progreso. También, cuando respondemos incorrectamente, StudyGenie ofrece una explicación y un recurso nemotécnico para no volver a cometer el error, ambos generados con IA.
Todos estos recursos están disponibles, aunque con algunas limitaciones de cantidad, en la versión gratuita de la plataforma.
Transcripciones: un clásico modernizado
Tomar notas es una parte muy importante de mi proceso de aprendizaje, y por lo tanto una que no pienso abandonar, pero siempre se corre el riesgo de no haber escuchado o haber interpretado mal algo de lo mencionado por el profesor. Lamentable o afortunadamente, la vida no tiene un botón de rebobinar para chequear lo apuntado y muchas veces no es posible interrumpir la clase para pedir una aclaración.
Para esto, desde hace décadas, son de suma utilidad las grabaciones (siempre que el profesor acceda), en especial desde que tenemos grabadoras portátiles en nuestros celulares. El problema es que después hay que sentarse a escuchar y transcribir una grabación de tres o más horas de lección… Una actividad nada entretenida.
Por eso, por último, pero no menos importante, veo una oportunidad en utilizar herramientas de IA para transcribir clases y cotejar nuestros apuntes.
Hay muchísimas herramientas de distinta calidad (y distinto precio) disponibles para esta tarea. De momento no me animo a recomendar una, ya que no las he puesto a prueba, pero intentaré con un par y decidiré cuál es la mejor para mí: una buena razón para revisitar este artículo en el futuro en busca de actualizaciones.
¿Omití alguna herramienta de IA que te parece que debería haber incluido? Dejame un comentario contándome cuál es para que la pruebe y, quién sabe, la sume a este artículo en una próxima versión.
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